Queso en conserva casero: una delicia fácil de hacer

¿Has pensado alguna vez en hacer tu propio queso en casa? ¿Y si te dijera que es posible hacer un delicioso queso casero y conservarlo durante mucho tiempo en un frasco con aceite de oliva y hierbas? Pues esa es la receta que te vamos a enseñar hoy: queso en conserva casero. Una gran opción para servir como aperitivo, acompañar ensaladas, sándwiches o lo que prefieras. Además de muy sabroso, este queso es saludable, ya que no contiene conservantes ni aditivos químicos. Y lo mejor de todo: es muy fácil de hacer. ¿Vamos allá?

Ingredientes:

  • 2 litros de leche entera
  • 1/4 taza de vinagre blanco
  • 1 cucharadita de sal
  • Aceite de oliva al gusto
  • Hierbas frescas o secas al gusto (orégano, tomillo, romero, albahaca, etc.)
  • 1 vaso esterilizado con tapa

Modo de preparo:

El primer paso es hacer queso casero. Para ello, coloca la leche en una cacerola grande y calienta a fuego medio hasta que hierva. Apaga el fuego y agrega el vinagre. Remueve bien y deja reposar durante 10 minutos. Verás que la leche se cuajará y se separará del suero. Con una espumadera, retire los trozos de cuajada y colóquelos en un colador forrado con un paño limpio. Exprimir bien para eliminar el exceso de suero y sazonar con sal. Amasar bien con las manos hasta formar una masa homogénea y firme. Si lo deseas, puedes agregar hierbas picadas a la masa para darle más sabor.

Ahora es el momento de darle forma al queso. Puedes hacer bolitas, cubos o la forma que prefieras. Coloca los trozos de queso en una bandeja para horno forrada con papel de horno y colócalos en el horno precalentado a 180°C durante unos 15 minutos o hasta que estén ligeramente dorados. Retirar del horno y dejar enfriar.

Mientras tanto, prepara la conserva. En una sartén pequeña, calienta el aceite de oliva con las hierbas elegidas. Deja que hierva unos minutos y apaga el fuego. Déjalo enfriar un poco.

Por último montar el vaso con el queso y las conservas. Coloca los trozos de queso en el vaso esterilizado y cubre con el aceite de oliva aromatizado. Cierra bien la tapa y guárdalo en el frigorífico durante al menos una semana antes de consumirlo. ¡Listo! Ya tienes un queso en conserva casero delicioso y fácil de hacer.

Espero que te haya gustado esta receta y la pruebes en casa. Entonces cuéntame en los comentarios lo que piensas. Un abrazo y hasta la próxima receta!

El queso en conserva casero es delicioso y se puede servir como aperitivo, merienda o acompañamiento de ensaladas y sándwiches. Para que esta receta sea aún más sabrosa, puedes variar los condimentos y las hierbas que agregas al frasco de conservas. A continuación se ofrecen algunas sugerencias para que las pruebe:

Romero, ajo y pimienta negra:

Una combinación clásica que aporta aroma y sabor al queso. Puedes utilizar romero fresco o seco, pero recuerda picar finamente el ajo y la pimienta para que suelten sus aromas.

Tomillo, orégano y albahaca:

Una mezcla de hierbas que nos recuerda a la cocina italiana y que combina muy bien con quesos más suaves, como la mozzarella. Puedes utilizar hierbas frescas o secas, pero si optas por las secas reduce un poco la cantidad para que no quede demasiado fuerte.

Curry, cúrcuma y comino:

Una opción exótica y picante que le dará un toque oriental a tu queso. Estas especias son ricas en sabor y color, pero también pueden resultar un poco fuertes para algunos paladares. Por eso, úsalas con moderación y ajusta la sal según tu gusto.

Limón, miel y mostaza:

Una combinación refrescante y dulce que contrasta con el sabor salado del queso. Estos ingredientes harán que tu queso esté más suave y húmedo, además de darle un brillo especial a la conserva. Puedes utilizar jugo y ralladura de limón, miel de tu preferencia y mostaza en granos o en pasta.

Estas son solo algunas ideas para que le des sabor a tu queso en escabeche casero, pero puedes usar tu creatividad y probar otros condimentos y hierbas que te gusten. Lo importante es elegir ingredientes de calidad y limpiar bien el tarro de la conserva antes de utilizarla. Luego, guárdalo en el frigorífico durante al menos una semana antes de consumirlo y ¡disfruta de esta delicia!


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